Me he diagnosticado una enfermedad que no se si existe, pero estoy segura que poseo. La he llamado de este modo, por su principal síntoma (el aburrimiento).
“¿Cómo vas a poseer una enfermedad que quizás sea inexistente?” he meditado esa pregunta muchas veces, que la asociado a inquietudes y miedos “Te aburrirás de esto, algún día”.
Me he planteado mi patología una y mil veces. Me he planteado los miedos de los otros. He refutado todas las teorías. Todavía hay alguien que sabe engañar a la rutina. Eso indica que todavía no me aburrido de todos. No es cierto tampoco, que abandone lo que no es nuevo. De hecho tengo un cierto apego, por muebles y objetos viejos llenos de nostalgia.
Sin embargo es cierto cuando me dices, “te aburres de todo”.
Y es mi aburrimiento patológico lo que explica gran parte de mi vida. Soy nómade por naturaleza, tengo la tendencia a abandonar sitios y senderos seguros para alcanzar otros desconocidos. No duro mucho tiempo en los trabajos, si el trabajo no se adapta a mis movimientos.
Necesito cambios, continuos cambios, incertidumbre, rumbos nuevos.
Necesito caos, papeles de colores. Ruidos tranquilos, y por momentos molestos. Necesito que mañana sea distinto al hoy.
"Te aburres de todo". Quizás sea así.
16.7.12
24.3.12
Eso
Acabo de tener una epifanía. Ya entiendo por qué no he podido escribir con el corazón en la mano este último año. Este último mes. Ya no tengo crisis internas. Mis debates emocionales se han clausurado por falta de quorum. Aunque, honestamente, pienso que mi quorum vio a Medusa en algún lado y quedó preso de su encantadora pero mortal mirada.
Mi interior se ha convertido en una oficina estructurada con código de vestimenta y protocolo institucional. ¿Dónde quedé yo, con mis calaveras y montañas? Dime, cementada estructura personal, ¿cuándo llegará el sismo que de derrumbe para reconstruir los cimientos reales? ¿Cuándo?
Estoy eligiendo el otro camino, ese cementado, estructurado, deprimido y descolorido. Lo sé, no debería contemplarle de esta manera, pero si no es así, ¿de qué otra sería?
Perdí todo para darme cuenta de esto cuando ya era demasiado tarde. Cliché. Gasp. Odio decirlo. Gasp.
Quiero seguir escribiendo esto pero mi mano me dio la señal de que todo ha terminado. La parafernalia escritural clausuró su pobre circo montado antes de la función, o justo después de que el payaso malabarista revelara que sus pinos de bolos son en realidad botellas, y que el león del circo es sólo un caniche trasquilado.
Mis máscaras cementadas. Mis agendas descoloridas. Mis paredes blanquecinas. Mis sueños perturbados. Mi tranquilidad perdida.
¿Dónde estás para ayudarme a recuperarlo todo?
Mi interior se ha convertido en una oficina estructurada con código de vestimenta y protocolo institucional. ¿Dónde quedé yo, con mis calaveras y montañas? Dime, cementada estructura personal, ¿cuándo llegará el sismo que de derrumbe para reconstruir los cimientos reales? ¿Cuándo?
Estoy eligiendo el otro camino, ese cementado, estructurado, deprimido y descolorido. Lo sé, no debería contemplarle de esta manera, pero si no es así, ¿de qué otra sería?
Perdí todo para darme cuenta de esto cuando ya era demasiado tarde. Cliché. Gasp. Odio decirlo. Gasp.
Quiero seguir escribiendo esto pero mi mano me dio la señal de que todo ha terminado. La parafernalia escritural clausuró su pobre circo montado antes de la función, o justo después de que el payaso malabarista revelara que sus pinos de bolos son en realidad botellas, y que el león del circo es sólo un caniche trasquilado.
Mis máscaras cementadas. Mis agendas descoloridas. Mis paredes blanquecinas. Mis sueños perturbados. Mi tranquilidad perdida.
¿Dónde estás para ayudarme a recuperarlo todo?
15.11.11
Diversos
Era un entretiempo, uno de esos días que no sabes si es un atarceder fresco de mayo o amanecer claro de octubre.
Nunca supe escoger entre tus dos labios, o entre tus dos índices.
Entre beso y beso se me fue la noche en un segundo.
Entre piel y piel había sudor tibio.
Entré y salí como si fueras la única puerta.
Me dejaste quedarme dentro mientras se terminaba de enfriar el cristal.
Entre lunar y lunar hice un campamento y desde allí, se consumió la luz casi por completo, como si el sol tuviera ganas de no asomarse, como si los poros fueran pequeñas ventanas.
Al entretiempo le dimos una frasada,
a las estaciones las escondimos en un paréntesis,
a la noche la dejamos que durmiera.
Entre todas mis dudas una de ellas se hizo más grande mientras tu pelo se enredaba entre mis dedos.
Entre mis versiones de ti crecía esa mi más grande duda,
si entre todas las noches que quedan,
se conserva alguna de ellas para en un entretiempo,
entre tus muslos entrar y entre tus tobillos cerrar lo que entre labio y labio se pudiera escapar…
Nunca supe escoger entre tus dos labios, o entre tus dos índices.
Entre beso y beso se me fue la noche en un segundo.
Entre piel y piel había sudor tibio.
Entré y salí como si fueras la única puerta.
Me dejaste quedarme dentro mientras se terminaba de enfriar el cristal.
Entre lunar y lunar hice un campamento y desde allí, se consumió la luz casi por completo, como si el sol tuviera ganas de no asomarse, como si los poros fueran pequeñas ventanas.
Al entretiempo le dimos una frasada,
a las estaciones las escondimos en un paréntesis,
a la noche la dejamos que durmiera.
Entre todas mis dudas una de ellas se hizo más grande mientras tu pelo se enredaba entre mis dedos.
Entre mis versiones de ti crecía esa mi más grande duda,
si entre todas las noches que quedan,
se conserva alguna de ellas para en un entretiempo,
entre tus muslos entrar y entre tus tobillos cerrar lo que entre labio y labio se pudiera escapar…
27.7.11
Fríos pasajes.
El Hospital huele a muerte. Ese es el problema al ingresar a esos lugares, donde la parca con su hoz ronda las habitaciones silenciosamente, esperando su recompensa. La entrepierna olía a muerte, pero nadie lo sabía tampoco. El país entero huele a muerte, pero ninguno de los millones de habitantes que está parados en este vasto territorio lo sabe.
Las enfermedades van consumiendo lentamente, se anidan en el centro de la gente, como si se instalarán a vivir en ellos, pero sin pagar la renta. Y casi imperceptibles, los dejamos pasar, vivir , y morir con nosotros. Ese es el problema de vivir rodeado de muerte: perdemos todo sentido que nos permite notar la miserableza de la condición humana.
A veces creo que he perdido la mía. Cuando salgo de lugares como esos, o quedo impávida ante la muerte, siento que mi corazón ha cambiado a coraza, y el viento helado de la noche no me toca.
Y la mano que me toca, la palabra, se pierden como en un desierto árido y triste. Ese es mi problema al ingresar a esos lugares donde la impavidez está en todos lados. Salgo untada de ella, y así quedo por varios días.
9.6.11
Almohada
- Quedate un rato mas acostada.
- No puedo
- Pero es solo un rato, tenemos la mañana entera
- De verdad no puedo
- Cada vez que te vas así, de repente, la cama queda pidiendo un ultimo beso
- De verdad. No puedo.
- Hay mañanas enteras donde me pregunto que te vas pensando luego de salir de las sabanas, cuando cierras la puerta y queda ese ruido dando vueltas y pegandose entre las paredes del departamento.
- …
- Es un ruido molesto, sabes?
- Viste donde quedaron mis cosas?
- A veces fantaseo conque vuelves, apurada, abres la puerta con tu llave y te metes a la cama rapidamente, porque afuera hace mucho frio y luego llamas y dices que no llegarás, inventando alguna mala excusa.
Se quedan la mañana entera en la cama, la mañana completa, la cama, las sabanas, se burlamos del frio que hace afuera y entre besos y besos, se despeinan con los dedos mirándose a los ojos, mientras ella se duerme poco a poco y lo niegas.
- Esto es por el tiempo, verdad?
- ¿Qué tiempo?
- El que perdemos
- Ah, no. Es el tiempo que desechamos, es cosas sin importancia.
- Debo irme, de verdad, dame un beso. Nos vemos, guapo.
- …
- …
Se cierra la puerta y el ruido queda rebotando entre las paredes del departamento. Retumba un largo rato antes de cansarse.
El mira el lado de la cama donde ella estaba recien acostada.
A veces fantasea tambien conque no vuelve más, le dice a la almohada que comienza a perder el peso que habia dejado Anthonella en ella, inflandose lentamente. Extrañarla se ha vuelto una forma de alimentarse cuando ella esta fuera, o cuando el esta fuera y le falta.
Pero más allá de extrañarle , y acariciar su ausencia en el vacío, se dedica a alucinar cuando duerme, alucinar cuando le ve arreglar su cabello tras de su oreja y sonreír, alucinar su vida en sus labios. Y solo sustituir su calor, con la febril imitación de la almohada, que le roba suspiros y se los apropia, usurpadora.
Otra noche, que pasa sin ella, sin tener su caricia. Otra noche que pasa solo.
1.3.11
Alma
Difusa, incolora, sinsabor, inexistente en mi caso. Contemplo como el sol coloniza mi habitación en la mañana, todo se ilumina, yo trato de restringir su paso, es inútil se filtra por la ranuras de mi ventana. No soporto la luz, siento que me devela, y me deja al descubierto. Y no hay nada peor que eso.
Doy un gran suspiro al levantarme de la cama, me ahogo, me olvido de respirar me desespero. Pienso cabalmente en volver y concentrarme. Recupero el color de mis mejillas, y me encamino a un día gris, desde el balcón de mi casa.
Los poemas se me han ido escurriendo, entre los dedos, con inutilidad intento tomar letras en el aire, pero es imposible. La inspiración me dura menos que las drogas, y me sale más cara. Y más en días como éstos, dónde las ansias me carcomen por dentro, donde los deseos pintan diáfanas figuras tecnicolor en mi interior; invocando suspiros coloridos y muy llamativos.
El día no sucumbe a mis ganas de rehuirle. No deja que escape y sueñe, el tiempo me hace enemigo, Y otra vez estoy extrañándome. Perdiendo fuerzas, que podría utilizar para correr más fuerte.
Los poemas se me han ido escurriendo, entre los dedos, con inutilidad intento tomar letras en el aire, pero es imposible. La inspiración me dura menos que las drogas, y me sale más cara. Y más en días como éstos, dónde las ansias me carcomen por dentro, donde los deseos pintan diáfanas figuras tecnicolor en mi interior; invocando suspiros coloridos y muy llamativos.
El día no sucumbe a mis ganas de rehuirle. No deja que escape y sueñe, el tiempo me hace enemigo, Y otra vez estoy extrañándome. Perdiendo fuerzas, que podría utilizar para correr más fuerte.
24.2.11
Dame de eternidades
Temores
Temo con demasía premura,
Le temo a ese desenlace
Ese sin sabor que me dejan tus partidas
Y ese vacío que logras ahondar aún más.
Reniego de la muerte
La que una vez me pareció atractiva,
Ahora le rehuyo, le esquivo atención
Y desecho en el futuro.
Y es que, la eternidad se me hace corta
Demasiado mesurada,
A mi, los infinitos no me bastan.
Lo quiero todo.
Temo con demasía premura,
Le temo a ese desenlace
Ese sin sabor que me dejan tus partidas
Y ese vacío que logras ahondar aún más.
Reniego de la muerte
La que una vez me pareció atractiva,
Ahora le rehuyo, le esquivo atención
Y desecho en el futuro.
Y es que, la eternidad se me hace corta
Demasiado mesurada,
A mi, los infinitos no me bastan.
Lo quiero todo.
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