Me he diagnosticado una enfermedad que no se si existe, pero estoy segura que poseo. La he llamado de este modo, por su principal síntoma (el aburrimiento).
“¿Cómo vas a poseer una enfermedad que quizás sea inexistente?” he meditado esa pregunta muchas veces, que la asociado a inquietudes y miedos “Te aburrirás de esto, algún día”.
Me he planteado mi patología una y mil veces. Me he planteado los miedos de los otros. He refutado todas las teorías. Todavía hay alguien que sabe engañar a la rutina. Eso indica que todavía no me aburrido de todos. No es cierto tampoco, que abandone lo que no es nuevo. De hecho tengo un cierto apego, por muebles y objetos viejos llenos de nostalgia.
Sin embargo es cierto cuando me dices, “te aburres de todo”.
Y es mi aburrimiento patológico lo que explica gran parte de mi vida. Soy nómade por naturaleza, tengo la tendencia a abandonar sitios y senderos seguros para alcanzar otros desconocidos. No duro mucho tiempo en los trabajos, si el trabajo no se adapta a mis movimientos.
Necesito cambios, continuos cambios, incertidumbre, rumbos nuevos.
Necesito caos, papeles de colores. Ruidos tranquilos, y por momentos molestos. Necesito que mañana sea distinto al hoy.
"Te aburres de todo". Quizás sea así.
1 comentario:
De Marzo a Julio, si las cuentas no fallan, tres meses de "caminos y rumbos" que ahora te han llevado a escribir esto. Mi nombre es... César Armando, ¿lo recuerdas?.
Que grato saber de tus pensamientos otra vez, es algo que, sin duda, aprecio de leer. Me he tomado mi tiempo tambien, y volví a regresar, después de vagar por el destino, a un lugar que tanto extrañe estos días, mi blog. Un gran saludo Anto y una alegría que vuelvas a escribir. Tomate el tiempo que necesites, que tus lectores esperaremos lo necesario.
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