9.6.11

Almohada


- Quedate un rato mas acostada.
- No puedo
- Pero es solo un rato, tenemos la mañana entera
- De verdad no puedo
- Cada vez que te vas así, de repente,  la cama queda pidiendo un ultimo beso
- De verdad. No puedo.
- Hay mañanas enteras donde me pregunto que te vas pensando luego de salir de las sabanas, cuando cierras la puerta y queda ese ruido dando vueltas y pegandose entre las paredes del departamento.
- …
- Es un ruido molesto, sabes?
- Viste donde quedaron mis cosas?
- A veces fantaseo conque vuelves, apurada, abres la puerta con tu llave y te metes a la cama rapidamente, porque afuera hace mucho frio y luego llamas y dices que no llegarás, inventando alguna mala excusa.
Se quedan la mañana entera en la cama, la mañana completa, la cama, las sabanas, se burlamos del frio que hace afuera y entre besos y besos, se despeinan con los dedos mirándose a los ojos, mientras ella se duerme poco a poco y lo niegas.
- Esto es por el tiempo, verdad? 
- ¿Qué tiempo?
- El que perdemos
- Ah, no. Es el tiempo que desechamos, es cosas sin importancia.
- Debo irme, de verdad, dame un beso. Nos vemos, guapo.
- … 
- …
Se cierra la puerta y el ruido queda rebotando entre las paredes del departamento. Retumba un largo rato antes de cansarse.
El mira el lado de la cama donde ella estaba recien acostada.
A veces fantasea tambien conque no vuelve más, le dice a la almohada que comienza a perder el peso que habia dejado Anthonella en ella, inflandose lentamente. Extrañarla se ha vuelto una forma de alimentarse cuando ella esta fuera, o cuando el esta fuera y le falta. 
Pero más allá de extrañarle , y acariciar su ausencia en el vacío, se dedica a alucinar cuando duerme, alucinar cuando le ve arreglar su cabello tras de su oreja y sonreír, alucinar su vida en sus labios. Y solo sustituir su calor, con la febril imitación de la almohada, que le roba suspiros y se los apropia, usurpadora. 
Otra noche, que pasa sin ella, sin tener su caricia. Otra noche que pasa solo.