El melancólico sonido de la tonada se ha fundido ahora con los latidos de mi corazón, mi respiración es acelerada y no me preocupa, la luna escarlata, es única testigo pero hace mucho no cuida de mis pasos, es imposible y burdo intentarlo. Encuentro mi pasado en un despojo de recuerdo, la encuentro tirada en la acera camino a ningún lugar. Es imprescindible, detallar cuan desorientada me encontraba o cuan deslúcida de vida me hallaba.

La vida se ha congelado en un estado deplorable, contagiada de un virus maligno; el mundo me ha infestado de la necedad; me consume y se torna adictiva. Confió en despojarme de ella, siempre fue fácil para mi despojarme de lo que me rodea. Como de las horas que me asfixian, de la dudas que me acongojan, de los miedos que me cohiben, y de aquellos que me detienen.
Experimento como el sucumben los segundos poco a poco, como la brisa a dominado mi destino, y los pensamientos se dilatan en el continuo tambaleo mental, mis manos ya no me pertenecen. Y no supongo que alguna droga me ocasione estas sensaciones. El final de año hace que mi mente viaje, y regrese en segundos, camine libre en el deliberado espacio/tiempo en el que vivo, dejandóse engañar por el deslumbrante brillo de la inconsciencia, o lo macabro de las cuestiones.
Veo incauta como las luces de la ciudad iluminan el horizonte que se dibuja a mi alrededor, como suelo contar los pequeños puntos del cielo, los astros tiritando azules ajenos a esta realidad, engañados por la utopía, tan mios, tan tuyos, tan lejanos, pero aun así siento el calor que expulsan.
Los días se me han diluido por los dedos, se que no es mportante, el tiempo nunca me fue tan importante y preciado como para los demás, pero dado a los sucesos que posiblemente alteren mi vida, me veo obligada a tomar en cuenta al reloj. Y me encuentro obsena al mundo, tan diferente a los demas, tan poco sincronizada con el mundo, no es importante. Lo Se
La vida se ha congelado en un estado deplorable, contagiada de un virus maligno; el mundo me ha infestado de la necedad; me consume y se torna adictiva. Confió en despojarme de ella, siempre fue fácil para mi despojarme de lo que me rodea. Como de las horas que me asfixian, de la dudas que me acongojan, de los miedos que me cohiben, y de aquellos que me detienen.
Experimento como el sucumben los segundos poco a poco, como la brisa a dominado mi destino, y los pensamientos se dilatan en el continuo tambaleo mental, mis manos ya no me pertenecen. Y no supongo que alguna droga me ocasione estas sensaciones. El final de año hace que mi mente viaje, y regrese en segundos, camine libre en el deliberado espacio/tiempo en el que vivo, dejandóse engañar por el deslumbrante brillo de la inconsciencia, o lo macabro de las cuestiones.
Veo incauta como las luces de la ciudad iluminan el horizonte que se dibuja a mi alrededor, como suelo contar los pequeños puntos del cielo, los astros tiritando azules ajenos a esta realidad, engañados por la utopía, tan mios, tan tuyos, tan lejanos, pero aun así siento el calor que expulsan.
Los días se me han diluido por los dedos, se que no es mportante, el tiempo nunca me fue tan importante y preciado como para los demás, pero dado a los sucesos que posiblemente alteren mi vida, me veo obligada a tomar en cuenta al reloj. Y me encuentro obsena al mundo, tan diferente a los demas, tan poco sincronizada con el mundo, no es importante. Lo Se





