1.3.11

Alma


Difusa, incolora, sinsabor, inexistente en mi caso. Contemplo como el sol coloniza mi habitación en la mañana, todo se ilumina, yo trato de restringir su paso, es inútil se filtra por la ranuras de mi ventana. No soporto la luz, siento que me devela, y me deja al descubierto. Y no hay nada peor que eso.

Doy un gran suspiro al levantarme de la cama, me ahogo, me olvido de respirar me desespero. Pienso cabalmente en volver y concentrarme. Recupero el color de mis mejillas, y me encamino a un día gris, desde el balcón de mi casa.

Los poemas se me han ido escurriendo, entre los dedos, con inutilidad intento tomar letras en el aire, pero es imposible. La inspiración me dura menos que las drogas, y me sale más cara. Y más en días como éstos, dónde las ansias me carcomen por dentro, donde los deseos pintan diáfanas figuras tecnicolor en mi interior; invocando suspiros coloridos y muy llamativos.

El día no sucumbe a mis ganas de rehuirle. No deja que escape y sueñe, el tiempo me hace enemigo, Y otra vez estoy extrañándome. Perdiendo fuerzas, que podría utilizar para correr más fuerte.

1 comentario:

Diario de un PEaton dijo...

Por lo visto aun sigues con ése estilo de vida tan disimil entre todas.
Saludos