
Por lo tanto, hasta que me otorguen un nombre, me llamo Anthonella vivo en un mundo de desolaciones e incógnitas causadas por la indecisión de en que creer y que modalidad de vida seguir, con maquinas que obedecen lo que el otro hace, simultáneamente todos comenten el mismo error, (sin excluirme del conteo).Carentes de visión, son ciegos que caminan sin guía, sordos sin manual en braile que seguir, mudos sin papel para expresarse, todos callados inertes sin dar opinión alguna. Con una imagen de perfección tatuada en la mente, seguir el curso de una vida sin sentido, que por resultado nos contraerá una muerte silenciosa, o en otro caso dolorosa y poco placentera, algunos otros cortaran su propio “hilo de la vida” yendo a contra natura. De ahí el miedo a morir, sin saber que tenemos un destino trazado, que el barquero Caronte esta en la espera de tu alma para cruzar el Rió Estigia , procura no perder tus monedas de oro, son tu pasaje a la eternidad.
Diferir entre lo bueno y lo malo no es una de mis metas, muy en cambio es escoger entre lo bueno y lo mejor, sin limites de obstáculos, imperceptible a lo que se oponga a mis decisiones, y con esta resiliencia lograr lo que quiero. Retóricas ausencias de coherencia en mis actos son una característica bien marcada en mi proceder, cuestionado y felicitado en varias ocasiones; pero son mas que eso son Yo, soy mis impulsos, mis extravagancias, mi personalidad, que gracias a esto voy encontrando. Y aunque mi libre albedrío, a veces sea injuriosos para quienes me rodean, casi siempre solo me agravian a mi. Por ello creo una coraza para proteger mis, casi ausentes, sentimientos y no salir herida.
Divergencias se impregnan en mi piel imposibles de negar, se tornan titánicas en mis decisiones, mis días transcurren con su habitual lentitud y fatigoso. No me preocupo miro al frente y logro percibir una suave brisa, me adormezco y me entrego al momento vuelo mientras que el tiempo sigue sin detenerse. Ahora despierto, sigo en mi agujero pero con una consigna mas alentadora en mi cabeza, creo que voy descubriendo quien soy; soy alguien ajena a la realidad que avanza sin mirar atrás, sin ataduras materiales, indiferente a lo smogge que es el mundo, mi abismo para mi sola, y el mundo camina a 2 metros sobre mi. Sin notar el gran agujero que se creo, cuando una duda se desprendió de mí y cayó al piso. Abrió un vasto hoyo que aun ahora sigue abierto.
Ahora siento voces, barullo, me he vuelto a conectar al mundo, el tiempo de meditación se acabo (Time Off); piso tierra y escucho la clase, todas hablan; oigo desconcertada en lo vacías que son algunas conversaciones, enervan mis nervios y me obligan a regresar a mi mundo, a Plutón, que aunque pequeño y con alerta de autodestrucción, es mi refugio, mi fuerte, mi escape.
Mientras que descubro con que finalidad estamos en el mundo, mi real yo, mi origen, seguiré en estando ausente, logrando maravillas, ocasionando el cambio con mis habilidades, escribiré sin cesar, dibujare siluetas en la oscuridad de lo que anhela el hombre, de lo que sueña y nunca evoca; cautelosa a no cometer error alguno. Y que Pandora cuide mis pasos









