26.1.11

Anhelar

Y es que en un miércoles como éste,
en una noche como ésta, estudiando la insurgencia,
uno se da cuenta de que no pertenece a este lugar,
de que las gentes y los hombres son diferentes,
de que el aire no es el mismo,
de que el sol pica al medio día,
de que las hojas secas no siempre están secas;
de que existe el verbo ‘anhelar’.
Porque uno sí anhela, pero sólo se da cuenta
cuando es un miércoles como éste,
una noche como esta,
estudiando la insufrible letanía de los días.

27.8.10

Malos Modales

He pensado mucho, quizas demasiado. Exprimir la mente para poder escribir una misiva, al aire, un memo para que lo lea el tiempo cuando ande apresurado, o una carta de amor para un corazon perdido. Si, he pensado mucho , y pensar solia ser un afán divertido y melodioso que nunca se tornaba abrumador o instaba a mis nervios, desprenderse, eso me causa, desprendimiento de horas, espacios, lugares, gentes, etc.

Por ahora, siento que las ansias se van acumulando en mi interior, los mensajes de alerta son ignorados y no deja de acrecentarse el indice de peligro. Por otro lado, la universidad ya comenzo, un nuevo semestre con las nuevas caras y los antiguos objetivos, los asientos incomodos como siempre, y los auditorios con sopor que logra ahogarnos. Mientras que un pequeño grupo de silencios anglomerados en mi bolso me saturan el entorno y  las horas pasan sin piedad.

Me voy centrando más en ese filosofia de vida, que con  anomia que me ata al suelo. Mas allá de ser un cable a tierra, es un yugo con lo que no controlo. Son esos devenires de la vida, los que me impactan. Luego de no haber escrito mis dedos, se sienten extraños, al no haber dicho lo primero que me  penetra la mente. Ahora es cuando debo decir lo que siento.

De nuevo las hojas de libros, y otros objetos van compartiendo noches conmigo; duermo del lado derecho y del lado izquierdo la ausencia de algunos otros me dejan sinsabores agridulces en la boca. Nada es mas insulso que mis madrugadas con  vacios inherentes. Sin embargo El bloqueo de Escritores, es tambien un tema de cual puedo escribir. Cuando no tienes las palabras exactas, para repetir sin mesura alguna lo que se oye pero no se ve . Los estridentes sonidos del mundo moderno que amedrentan contra ti, cuando menos lo esperas

Los estatutos ya marcados, predeterminado papeles que debes cumplir,la sociedad lo reclama, limitar tu mirar a un horizonte de 5 metros para el norte y -1 para el sur. Jamás mirar atras. No gritar lo que piensas. No decir lo que sientes. Y asi, nos vamos rigiendo por las inmersidades, de que nos han impuesto. Me he detenido a mirar al mundo y no perturbarme por su insimismado en su  contaminacion moral y modernidad objetiva.

Aclaraciones: 
  • Soy estudiante de derecho, pero no vivo en libros. Suelo ser real
  • Fumaba, y el vicio fue vencido por mi egomania de lograr las cosas. Ahora sufro de la ansiedad por devolverme al placer de sentir el humo invadir mis pulmones, y verlo emigrar sensualmente por mis labios
  • El tiempo, como todo, me resulta relativo.
  • Veo y siento, lo imperceptible a tu mente. Porque Yo soy yo y tu eres TU 

18.7.10

2° Año ... Inferir, es necesario

Más, más y mas. He avanzado más allá de mis expectativas, de mis sueños, y pesadillas, mis metas se han marcado y diluido. Grandes peripecias, grandes cambios, Soy o no quien comenzó? Las mutaciones me han generado jaquecas y casi olvido la fecha donde se cumplen dos grandes años de haber comenzado con la primera letra en este espacio. Espacio más mio que de nadie. Más un abismo de desahogo, y que va, de silencios cortantes, que solo se marcan con las horas, lo que suelo perder en las mañanas y recuperar en las noches menguantes de las ciudades donde he pasado estos últimos años de mi vida.



Las mentiras se han convertido en parte de mi día a día, esas que callas, y cubres con pantomimas, recuerda, nada logra disimularlas. El miedo que tanto me nutria, se configuro en mi único aliado frente a las repesarías de lo adverso. He viajado a mis sueños mas profundos, he sentido esa fría y continua soledad, al verme tan indefensa en la fragilidad, de la memoria. He perdido mucho, he ganado aun mas. He perdido batallas, y disparé esa pistola a lo que nunca querré que vuelva, y con lo que lucho a diario.


He besado labios, y he rozado pieles, he abandonado, y disfrutado compañías. Suscitado grandes quiebres, y otros que solo se dieron por la fuerza de la causa y efecto. Las relaciones han variado, han perdido continuidad, y se han dejado llevar; se han desecho del sentido de culpa, y han afianzado mis ansias de placer. Las horas concurren insipidas ante los minutos perdidos de una vida poco normal.


Has sentido esa brisa fria, y satifactoria recorrerte las mejillas heladas, cuando te pones a contra el ocaso de tu vida. Sientes como se te eriza la piel de solo pensarlo, los minutos, horas, dias meses, etc. Pasan lentos casi inherentes a nosotros, y nosotros a ellos.


Ella lo dijo asi, como otro tanto. Yo lo diré asi, pero no creo poderme expresar con claridad. He perdido mi escencia y he ganado una nueva, lo se; escribir se ha vuelto, una tarea dificil, aunque despejarme no tanto. Escribir con  palabras que te apunten al alma, aun mas conflictivas que lo normal. He subsistido a base de frases alegoricas, para momentos adecuados, canciones con letras trilladas, amores que me dejan sinsabores pero agridulces recuerdos. La maldas se ha ido disolviendo en los bolsillos de mi pantalon, y mi camisa, llena de azañas, manchada de lagrimas y otras sustancias más.


Mi corazon se ha tornado calido, pero aun con una armadura invencible. He subido la mirada, y la he calvado en el cielo, mi proximo objetivo. He viajado y he perdido el sentido en otras ciudades, he tomado de la mano y llevado al infinito. He visto partir a los escritores, musas de mi vida. He aprendido a suprimir comas y lagrimas. La perdida es una sustancia viscosa y de la cual aprendes a formar una base de tu vida. EL miedo un instinto obsoleto en nuestra era, he visto un eclipse y mi pais vibrar. He visto un  mundial y lo he gozado. He continuado y besado aun mas.

Descubri que soy una psicopata, solo por las mañanas, pero solo aniquilo los inservibles temores, soy una mima de mis sentimientos, una payasa con la pintura corrida despues una funcion, cubriendo mi rostro triste, poeta de las emociones conflictivas, amante de los ocasos, turista de los libros de la vida, duermo en los recuerdos, sueño en mis deseos, confio en mis fuerzas.Y si, hoy como un día normal, desperte y miré a mi ventana, contemple la mañana arrasar con mi ciudad, cubrirla de un cielo claro, celeste y con nubes perfectas. Suspire, añorando mi cafe, recordando que no debo beberlo. Deseando labios que besar, sosegada de tranquilidad. En su transurso, memorize, los mediodias con un cigarrilo en la finca, que como buena escritora, llevaba siempre en los bolsillos y ahora solo lleva la sombra de ellos.

Sulfurando mi alma, que ha reaparecido, acariciando el frio que invade mi habitacion. Y sintiendo como la suavidad de la noche me roza. Celebro HOY un año más. 

29.6.10

3° Plano de la Escena

Le he sugerido al tiempo que proceda sin mesura, he encontrado la formula mágica para detenerme cuando lo desee, divagar en la utópica fantasía de mi fuero interno y confundirme con la brisa del viento. Tiempo, ya no eres un enemigo digno para mi.
Los momentos se han compenetrado en mi lista de reproducción, has calado mas rápido en mis huesos que el mismo frío, y mientras escribo, me he encontrado más allá de lo previsto hace unos meses. Concretar un encuentro mental con mi alter ego, ha sido aplasado por los recientes eventos imprevistos. ¿Qué sucedió? ¿Dónde he quedado YO ? ¿Y mis conclusiones apresuradas?
Superar la tarde fue más difícil que nunca, divagar en el disperso sopor que se ha sostenido en mi cabeza desde siempre, conseguir respirar sin grandes espasmos, pues no habrá tiempo para que me socorran; una simple y total antagónia, que me ha delimitado un parámetro en el que me desarrollo. La rutina me va consumiendo lento como una vela de cumpleaños, que se olvidaron de apagar, peligrosa en mínima dimensión. 
Subsistir sin mis recurrentes sueños de liberación mental, en el enclaustro psicológico y en la inherente realidad que me alumbra, se han convertido en un reto sin comparaciones. Desde que deje de expresarme por aquí, las frases se han conglomerado en mi pecho, las rimas se han adicionado a mis conversaciones diarias, mientras le coló los dedos a la ignorancia, siento placer al sentirme mas imponente que aquellas cosas que me han deslumbrado en el camino.
Despierto y las tipicas nubes que pintaban mi cielo, se han ido, abandonandome con el sol penetrante; ensimismada en el espacio neutro de mi habitación ejecuto el recurrente hábito: Miro despabilada el horizonte donde me cruzo con más de una mirada intromisoria, repiro con tranquilidad, miro la revolución de mi habitacion y continuo el día, lo dificil ya pasó, asimilar el hecho de un nuevo día en manos de lo incongruente y poco fiable. Conseguir mantenerme atenta en clases y no divagar es un lujo, del cual no desistiria; encerrarme entre cuatro hojas de papel simulando una habitacion, desconcertar mi entorno con disparates universitarios; si, el tiempo me ha arrastrado lento al presente y sin preguntar amedrenta mi estabilidad con desconcertantes e invalidas descargas electricas de sufrimiento en pequeñas porciones.
La vida me ha surtido más facil de lo que pense, sentir un altercado que me abruma cada mañana, encontrarme un juego diario, y  buscar respuestas algo continuo sin intervalos de tiempo para descansar. La inspiracion se me esta rebalsando de las manos, y las plabras se escurren indiscriminadamente hasta impactar con el suelo que me ve andar de squi para allá impaciente. No encuentro las palabras adecuadas, inconformidad se ha acomdado en mi cama, y me mira impavida y aun con una solucion de satisfaccion en el rostro. No quiero quedarme sin la musa de mi vida ¿ o ya se volvió tan mundana como siempre lo temí? 
Despejarme y conseguir el aire para oxigenar mi cerebro es algo obligatororio. Voy a desaparecer unos días, y no voltear atrás. Me temo que el mundo, el mundial, el amor, los amigos, el licor, las pastillas, los doctores, las noches, y los amaneceres han congestionado mi tránsito mental.

24.5.10

Sonidos Estridentes



Tac-tac, tac-tac-tac-tac-tac-tac, tac-tac-tac-tac-tac-tac, tac, tac-tac…

Sus dedos bailan al compás de la varita de un director de orquesta sobre el viejo teclado de su querida Remington. Aquella máquina de escribir era lo único que le hacía sentirse bien cuando ya nada humano le era cercano. Lo humano se corrompe. Lo humano se equivoca. Lo humano suele defraudar y hacer daño. Lo humano toca fondo, lo humano… tic-tac, tic-tac.


 La una y dieciséis de la madrugada. Tac-tac-tac…

“Mi querida, mi protegida Remington… tú no fallas, no juzgas, no te sometes… Tan sólo me acompañas fiel a mis dedos porque un día decidimos escribir juntos. Mis dedos pegados a tus teclas porque un día descubrimos la belleza de su danza…”

Quedaban pocas máquinas como ella. Utilizaba líneas de linotipia que golpeaban el papel en la parte inferior del rodillo; de esta forma, la línea que se estaba escribiendo no era visible para el operador. Pero a Anthonella no le molestaba. A Anthonella  le gustaba. Era como alimentar la incertidumbre de sus propias ideas. ¿Quién sabía? Tal vez un día, al pasar la palanca, se diera cuenta de que la tinta marcada en el folio no correspondía con la cadencia de sus dedos, con sus ideas, tinta negra y papel blanco... Sería el acto impropio más esperado desde… no, sería el acto impropio más esperado, simplemente, papel blanco y tinta negra… Remington cobraría vida y se volvería humana, superando a cualquier Pc Intel de cuarta generación con impresora láser y doble procesador (¿qué significaba aquello?). Remington por lo menos tenía sentimientos, y eso, hoy en día, es mucho más importante.

Tac-tac-tac… Tic-tac, tic-tac.. La una y treinta y nueve…

“¡Dios! No sale nada, los dedos se mueven, sí, pero no sale nada. ¿Estoy vacío? El espera. Está dormido o quizá leyendo. En tal caso leería a pablo Coelho, seguro, “Las Valquirias”. ¡No! Piensa idiota, a Pablo Coelho lo lees tú. ¿Por qué te empeñas en personificarte? Siempre deseando verte en los ojos ajenos… ¡Sí, ya sé! Seguro que devora a Juan Marsé. ¿Literatura sobre la Guerra Civil? “Si te dicen que caí”. No debe ser la lectura más entretenida pero el prólogo…. Mejor que sea grato, más divertido, más poético. ¿”Hamlet” de William Shakespeare?. ¡Por favor Anthonella! El próximo “La cuidad y los perros” ¿verdad? Siempre a los clásicos, qué original.

Lo veo, lindo, despertándose aún mientras uno que otro compañero lo observa de reojo sin que se de cuenta. Lo sabe, pero no se da cuenta. Ha recogido todo  y ahora te está leyendo el ZEN, ¡así que más vale que te concentres! Compórtate niña, que te está leyendo… debemos de darle algo grato.

Tac- tac- tac... tic-tac, tic-tac… las dos y once. El golpeo metálico cobra sentido simbólico y nuestro personaje comienza su buenaventura en algún lugar indefinido entre Andalucía y Madrid, a la vez bajo un alrbol enfrente de la ventana de un cuarto en Chile, a la vez en la orilla del mar encerrado entre las paredes de un cuarto con millones de secretos.


- He viajado mucho… Ciudades inolvidables: Nueva York, Río, Lisboa, Quito, Roma, Praga, Valencia… Lugares mágicos: el Valle del Cócora en Colombia, el Gran Cañón del Colorado, el Machu Picchu, el TAJ Mahal y el Ganges, el Malecón de la Habana, el Portal de los Dulces en Cartagena de Indias, la colina de Byrsa, sobre la bahía de Túnez, Lisboa… Es todo un conjunto de miradas personales y miradas compartidas, de conversaciones, de sorpresas, de hallazgos, de olores, de encuentros, que forman parte de mi vida y de otras vidas que se entremezclan con la mía. Me pertenecen y yo les pertenezco. Tiran de mí y llegan a conmoverme, cuando en días como el de hoy,  los traigo a mi memoria y a mi retina para que se unan, ahora y aquí, con mi paisaje familiar. En realidad son para mí la misma cosa. Viajar y volver; dar la vuelta al mundo para llegar a uno mismo.

- Eres un romántica difícil, pero has crecido. ¡Vaya que si has crecido! – Francisco reía divertido

- No lo sé – dijo Anthonella con la mirada perdida.- Fran. ¿No es mucho decir? Me gustaría serlo. De hecho siempre quise serlo y en ocasiones lo fui. Ahora nunca me siento romántica. ¿Y tú? - mientras la comisura de sus labios se alargaba levemente por su orejas

- Bueno, siempre me ha gustado leer, imaginarme en otras pieles. Cerrar los ojos y absorber  toda la vida a la vida. Con una mirada distinta, es irremplazable por nada. En la vida real soy bastante práctico. Aunque a mi novia no le molesta que me halaguen, mientras yo trato de enamorarla. ¿Curioso verdad?

- Yo lo sería, pero no soy tu novia así que tengo poco que decir. Las opiniones no se dan si no se piden y tú no vas a pedir nada, sólo disfrutas.

- Te equivocas. Te aventuras demasiado. Creo que la seguridad de la sombra al cobijo de este árbol, arrimado en tu ventana, adormece tu intelecto. Además mi relación con ella va decayendo cada día mas; en síntesis NO SOMOS NADA.

- ¡Vaya! No lo negaré. Al fin y al cabo es mi árbol y esta mi habitación.

- Y este mi mar particular y esta mesa de despacho, mi pequeña república propia. Yo tengo mis propias leyes, ¿sabes?

- A mí me gusta más la monarquía…

Ambos se quedan en silencio largo rato. No se miran, no se tocan. Levantan los cabezas alertados por un ruido sordo.

- Vayámonos de aquí, – dice Anthonella mientras se levanta – hay demasiadas ideas sueltas sobrevolándonos.

Pasean, caminan, disfrutan. Atraviesan lugares inolvidables, paisajes cautivadores los envuelven, personas que se quedan gravadas como darregotipos en su piel. Recuerdos.  Desayunan en una pequeño restaurante  y cenan a la luz de la luna.

- Es tarde Fran, volvamos a casa. Mañana tengo que trabajar…
- Cierra los ojos...

Anthonella cierra los ojos, insegura pero sin poder contenerse. Al abrirlos se mece en una barca del Parque del Retiro.

- ¿Has estado en todos esos sitios?
- En unos más que en otros. Chile es pequeño pero inmenso. Aunque te mentí al comienzo.
- ¿Cuándo? Soy consciente de que no debo creerte mucho así que aclárame y después ya decidiré yo mismo dónde has estado y dónde te has perdido.
- No en muchos sitios, suelo mutarme con los lugares, mezclarme con las personas, y ser parte de ellos. Aunque en Perú tengo una linda historia, fui romántica por una vez allí. Puede que logres adivinar donde lo hice.


-           Parece mentira que no tengas en cuenta mis grandes dotes y mis capacidades. ¡De la imaginación! ¡De los libros! ¡De las películas y de los cuentos!
- Error mío querido Fran. Excúsame reconociendo que se me olvida. Reconoce que yo no te miro por eso. A mí me encantó tu alma.

Suena un pitido infernal, un tono melancólico de voces lejanas que gritan y gritan requiriendo sin compasión a la bella Anthonella. Él mira, atento, aterrado, lacónico, atormentado, sin voz y sin palabra como un mago sin varita ni sombrero largo. Suena, suena, no para de vibrar. Anthonella saca su móvil, duda, inquieta mueve los dedos de la “a” a la “v”. ¡Victoria! Finalmente lo apaga.

- Gracias
- Sería Lorena o Aleja, - Anthonella guarda el móvil- puede que mi madre, un chico, alguien del pasado a quien no veo hace mucho, alguien que no conozco todavía. Pero los planes tienen la extraña forma de caerse por la mitad. He pensado que cuando se está en algo, se está.
- Una pregunta… ¿Hace cuánto nos conocemos? ¿Una semana? ¿Dos?
- Dos en el tiempo histórico si es lo que te importa, pero ¿qué quieres que te diga? Me gusta escribir cuentos, y este, sin final, es más interesante que los que suelo leer.
- Tú y tu máquina de escribir…
- ¿Rémington? Reconozco que soy algo anticuada en el fondo. Rémington es lo que busco y nunca encuentro.

Silencio total, miradas perdidas, y mariposas amarillas sobrevuelan sobre sus cabezas.


- Fran la mira y dice: De todo tiene que existir. No me convienes.

- Es tan curioso… ¡Damn! ¿Qué hora es?
- ¿Las diez, las once, doce…?
- No importa, tengo que trabajar. 



- Pero tranquila, vete ¡yo continuaré mañana!
- ¡Qué entusiasmo!
- ¿He dicho yo eso? Vaya, vaya. Palabra y labia y labios… ¡vamos, vamos, buen verbo, no juegues con mis labios!
- ¡Lo siento! Alguna ventaja tenía que tener. ¡Yo escribo!
- ¡Y yo leo! Debo pedirtelo y lo hare ahora ¡


- Que?


- Dame un beso.
- No, no me convienes, pero mañana escribo… ¡otra vez! Y quizás tengas oportunidad. Eres un abalanzado
- Alquimista, soy un alquimista y un romántico soñador. ¡Qué le voy a hacer! Tan sólo 17 días que dejé escapar otra oportunidad... y no soy capaz de acabar un cuento…
- Poco a poco, poco a poco...

Tac- tac-tac-tac, tac-tac, tac, tac-tac-tac… tic-tac, tic-tac… las tres y cuarenta y seis.

Hace frío. Toda la habitación huele a Hamilton Mentol de cajetilla verde y blanca y 0,4 miligramos de nicotina. Un café, un largo día, un día más largo en recámara y otro que viene se antojan demasiado. Ya no hay orquesta y la batuta del director se ha entumecido, pero la Remington sigue en su sitio, dispuesta como siempre y para siempre dispuestos los dedos. Y al girar el rodillo… ¡sorpresa! ¡El papel está en blanco!
__________________


El teléfono se cortó dos veces durante aquella conversación, y las dos veces le espetó sobre por qué le colgaba.

Fran: “¡Cómo voy a colgarte, si cada segundo que me das lo atesoro como lo mejor de mi vida! Eres increíble Anthonella, lo haces para asustarme, para comprobar que te quiero y no miento cuando ya me tienes…”

Su risa, abierta, limpia, se entremezclaba con las explicaciones algo contravenidas, a modo de tartamudo, que Anthonella lanzaba como red protectora en su plan de ataque.

Anthonella, no había colgado, se había cortado porque así lo quiso el viento, la compañía de teléfonos o la divina providencia. A mí me gusta pensar que fue el viento, tal vez cansado de aguantar a dos corazones ávidos del contrario, quizás como ayuda a Fran que necesitaba tiempo para no perderse en su deseo; correr, saltar por la ventana sin más miedo que ir demasiado lento por las aceras hasta su casa, derribar la puerta y cogerla en brazos sin que pueda decir “esta boca es mía”, que no, que ya es suya, que ya es una, que ya no tengo miedo porque he llegado y te quiero…y Anthonella dormida con cara de niña tras aquel maravilloso orgasmo, y él acariciando su pelo, puede que cansado por la carrera pero extasiado por su piel y su aliento.

- ¿Me quieres?
- Sí.
- ¿Me quieres?
- Sí.
- ¿Me quieres?
- Sí.
- Lo has dicho tres veces y eso te compromete, ¿lo sabes?
- Nada me compromete, me comprometo yo porque te quiero ¿lo entiendes?
- Sí.
- ¿Lo entiendes?
- Sí.
- ¿Lo entiendes?
- Sí.
- Para siempre…eterno
- Para ti…para mí… para nosotros

Qué bonito hubiera sido. Pero no fue, aunque en el fondo fue. Hablaron, se vieron, amaron y rieron entre aplausos del destino griego. No estaba en sus manos escapar, no era su responsabilidad quererse, no se buscaron con los dedos. Eran dos marineros en un barco lleno de recuerdos y un catalejo a popa para mirar lejos.

- ¿Qué ves?
- Te veo a ti.
- No idiota, por el catalejo…
- ¡Pues eso, a ti!
- Nada más…
- Tierra no veo, pero ya irá soplando el monzón por estribor.
- Puede que nos hundamos.
- Puede, ¿y qué?
- No lo sé, me da miedo.
- Y a mí, pero si no pongo rumbo jamás llegaremos a tierra.
- ¿Y cómo es esa tierra? Me la imagino alegre, pudiera ser baldía.
- Yo no me la imagino. Con tenerte aquí a mi lado y amarte, con ver tu sonrisa perenne y coger tus manos ya me vale, no necesito otra cosa, no es importante. Al fin y al cabo, tierra siempre hay en algún sitio.


Anthonella:  “Oye”,. “En esta conversación, ¿quién es quién?”


FRan: Mi Anthonella, mi bella Anthonella. Serías tú la primera en hablar y yo después respondería, o al revés ¿no? En cierto modo, ¿qué importa? Hace rato ya que colgamos y tú estás durmiendo. Hace poco que lees y yo me he levantado. ¿Pero sabes lo mejor princesa? Que hoy, por primera vez, hemos dormido juntos como uno solo, y hemos dormido bien, y hemos dormido abrazados. Aunque solo sea en sueños.


Mensaje 01 ¿Si tú lo dices? .    Anthonella

Mensaje  
à2 Eres maravillosa.   Fran

“Irgendwo, irgendwann, überall, sie unterhalten sich”, “En alguna parte, alguna vez, enamorados [;)] Conversan…”

¿Qué es perder? ¿No se gana algo cuando se pierde algo? Tal vez sea la única forma de ser libre: elegir, la elección, la capacidad que nos hace libres. ¿No ganamos siempre lo vivido al perder? No me gusta la idea de perder porque en la vida, perder es no haber vivido, porque lo más difícil es vivir, aventurarse, apartar las ramas de la jungla con el machete de siempre, mellado pero cuidado en la experiencia. Son los galones que nos hemos ganado.


Anthonella: Fran, mi querido Fran, mi hoy y eterno buen Fran, plétora de mi alma o lo que sea aquello que nos da acto por potencia. Sentido al fin y al cabo. ¿Sabes lo único que temo? Haberte encontrado y, si me das oportunidad, no poder hacerte feliz… ¡qué miedo! Te doy mi palabra de honor, es lo único que me atormenta por muy segura que esté de hacerte feliz, porque en el momento en que hunda mi amor en forma de boca con tus labios, diciéndote “te amo” con los ojos, ese será mi objetivo; hacernos felices juntos. ¿Y si no? ¿Y si, y si…? Ya, lo sé igual que tú.


Fran: En mi defensa añadiré que muchas veces he fallado, muchas he acertado pero ninguna he dicho y si… Soy conciente de que eres como aquella escultura griega, perfecta, pero dañada de una manera que no te das cuenta hasta que estás cerca…al igual que yo. Suena exagerado, bien, quítale el grado. No somos perfectos, pero podríamos? Me aventuro a ello, el tiempo lo dirá. No voy a opinar sobre “yo tengo miedo a perder lo que conozco y aventurarme en lo desconocido, porque adoro la seguridad que nunca tuve…al abrirles la puerta han puesto en mí grandes esperanzas, temo romperlas porque a mí me gusta que me quieran pero lo que más me gusta es querer. Y cuando empiezo a amar a alguien, no sé parar, aunque me pierda, aunque dude, aunque tema, porque lo que temo es dejar de amarle y perder la seguridad que encontré mucho más tarde de conocerle…

Anthonella:” No opinaré, pero te diré lo que una vez me dijo alguien que me quiere: “Anthonella, si no te llena, no merece la pena.” Eso sólo lo sabes tú.

Más silencios estridentes, que me aturden y dejan inconciente.

Anthonella: ¿Qué puedo ofrecerte? Poco; a mí que soy compleja, mi vida que esta enredada, mis oportunidades que son variadas y mis sueños que son eternos. Yo soy aquella que no sabe parar, que pierde (eso me da igual, al igual que no intentarlo me rompería indeleblemente). ¿Igualas encontrar, si prefieres arriesgarse, a vencerse? Nada vence a quien hace de corazón y de voluntad,  porque el resultado a menudo no depende de nosotros, meras motas de polvo en un universo finitamente infinito.

Fran: Si hasta el universo se contradice de facto, “si hasta el sol tiene sus manchas… ¿qué hay que nos haga más grandes que el sol?” Estoy tan involucrado con tu felicidad, que sonreiré el día que me digas “adiós” si eso te va a hacer feliz. Estoy tan involucrado con tu felicidad, que lloraré el día que te diga “adiós” si me convenzo de que así serás feliz… y eso que no debo ser tan importante para ti aún porque el “camino se hace camino al andar.”

Anthonella: ¿Quién soy? ¿Qué me gusta? ¿Qué puedo ofrecerte? Lo primero otra visión. Eso de “no valer no vale” no lo comparto en sus últimas consecuencias mi pequeño, no me ha gustado (pero tú me encantas), sustancialmente diferentes, principalmente porque al final devuelves lo dado, das a los demás lo mejor de ti mismo. En ese sentido me encanta el “no valer no vale”. Lo otro se parece misteriosamente al orgullo y el orgullo de poco vale en el amor. Aunque nos hace sentir poderosos, con el indulgente sentimiento de manejar TODO. Ese valor que he llegado a ganar gracias a una nociva acción, realizada con mis manos, voluntad y alma.

Soy Anthonella. Sin más patria que las personas a las que amo a la vez que chilena por amor a mi tierra y a mi cultura, pero sin nacionalismos exacerbados ni tonterías semejantes (virtud de los depravados). Siempre he sido mejor  actriz  que vividora de algo real, con más talento y suerte, con mucha  capacidad. Cuando he querido he sido la mejor, como siempre. Si en algo me gusta ser la mejor, es serlo para  mí. Una sonrisa cuesta poco y da mucho. Una mano tendida no se olvida. Si existen pecados, son también por omisión. No te confundas, ¡no hablo de una desubicada! Hablo de una persona difícil de comprender, que ha crecido y que desea darse por conocer, que quiere aprender a vivir, no quiere perderse en la utópica pregunta de cómo sentir la brisa del viento en su rostro, mientras juega con su lacio cabello. ¿Qué significa? Que el día que te vayas Suiza, por tu Educación  o por lo que sea, te apoyaré sapiente del significado íntimo en tu vida, esperándote o dejándote a la deriva, haciendo lo mejor. Que si un día nos encontramos y ya no te quiero. Que te pondré una estrella en el firmamento, y un cielo por campo. La cajita de estrellas es tan sólo un aperitivo...pero bonito ¿verdad?

Me gusta levantarme para hacer cosas o para hacer nada. Sin prisa pero sin pausa (es la mejor definición). Aprovechar el sueño si duermo y puedo alargarlo, aprovechar todo lo que pueda despierto si estoy disfrutando, crear con mi creatividad. Transmitir. Me gusta tomarme un café, té, zumo de fruta o lo que te dé la gana a media tarde, mirando el mar meciéndome en su vaivén. Me encanta el mar. Me encanta leer, ver películas, escribir, hacer películas, absorber y transmitir. Me encanta hacer el amor lentamente. Me encanta mirarte a los ojos. Pasear, respirar la montaña. ¡Qué bien se está cuando se está bien! ¿Qué más me gusta? Los amigos, hablar con ellos, hacer lo que sea juntos mientras sea “juntos”. Probarme a mí misma ante las cosas más insospechadas que encuentre y digerir formas diferentes de ver la vida. Probar de lo que soy capaz, aunque ya me trajo resultados nocivos a mi vida. Me gusta tratar bien… tocar la batería,  el campo, el deporte… el teatro, los museos, los parques de atracciones, los viajes. La política, las discusiones, sentir cómo se te acelera el corazón. Escribirte… La verdad, soy tranquila aunque no lo parezca, aunque lo parezca. Pero lo que más me gusta de todo es sentir lo que siento contigo, por ti. Sentir que se me encoje el alma en el estómago cuando te voy a ver. Los escalofríos cuando te toco. Los sueños cuando sueño. Hablar por teléfono todos los días, mensajes, e- mails, cuentos… Sin saber cómo, me llenas y no tengo miedo. Te quiero.

¿Años? Queda tanto por vivir… ¿es impedimento vivirlo? ¿Acaso voy a vivir menos?¿Quiero vivir menos? Tonterías. Excusas. Todo pasa por algo y por algo estoy aquí. Aun, sigo y sobreviví a mi oportunidad aprovechada; volví para cambiar muchas cosas.






Quiero llegar a ser la noche
que oscura se esconde ,
que se va escurriendo en la mañana, lentamente...
que se llena de las olas de lo incierto,
que me envuelve entre este calido tormento..

Quiero llegar a ser la medianoche, que sintiendo soledad,
Busca abrigo entre las mas oscuros pensamientos,
abandonándose entre las mantas del abismo
y llega a ser el lento, apacible latido del mutismo.

Finalmente yo, la que soy, la quiero ser,
la que veo ensoñadota, deseando pronto la mañana...

Quiero! Quiero ser la mañana, con las calidas tormentas,
Con las suaves brisas de lo cierto, sin pensar,
sin pensar que ya no vienes, sin pensar que ya no existes..
con claridad para sentir la luz de un nuevo día...olvidando..
olvidando;
que te detuviste en aquella noche,
aquella noche que hizo frió en el invierno,
que llovió y la tormenta te llevo..
sin regreso!




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No me lo podía creer, pero era cierto, lo estaba viendo con mis propios ojos… o lo que sea que me permitiera ver aquello, porque mis ojos estaban cerrados y en su sitio, dormidos junto a mi cuerpo. Ojos digo por referencia al mundo del que acababa de escapar y a sus reglas, de las que también me deshice. Estaba levitando..., estaba cayendo, si así es, estaba cayendo lentamente; no lo había notado, no lo había sentido ante. Me alumbre de un momento a otro. ¿Casualidad? ¿Realidad? ¿Mi mundo se destruyo? Que va!, es un misterio , lo será por siempre , no fue por mi caída, no fue por mi luna, no fue por mi, ni por nada, o lo fue por el todo? . Sea lo que sea fue decisivo  y absoluto


Me sacudo con un aliento cercano que no produce recelo, y eso que normalmente hubiera echado a correr al sentir cualquier cosa parecida seguro de estar sola, tendido, pernoctando; era agradable… la luz entraba a borbotones sin pedir permiso a mi ventana, inusualmente blanca, luminosa, cálida. Sin saber bien dónde estaba miré hacia abajo. Tan rápido giré mi cuello, como veloz la luz se volvió brillo tembloroso e inmenso, ¡una cascada de estrellas! Y nos vi.… Reconozco que la primera impresión fue tan abrumadora como un estrépito de ideas inconexas que no se encuentran, que se pierden y se asienten perdidas al no conocer su naturaleza ni sus fundamentos. Supongo que es lo que tiene verse más allá de los límites conocidos por nosotros mismos, pero allí estábamos y así me sentí al instante: segura, alegre, conmovida, agradecida por un don no merecido, un don que dormía a mi lado…el don de saber que es caer, sin seguridad, sin saber donde iré  a parar. No fue Fran en el momento, no fue mi querida lunita, fueron dos, lo recuerdo bien, las veía bellas; Uds. Las únicas que dicen, sigue y exigen compromiso, tu la que me guió e inculco el autocontrol, como una forma de vida…o mejor dicho de morir.,

Tenía la piel blanca como el albor que me cegaba sin cegar pues no poseía párpados que me protegieran. ¡No hacía falta! ¡Me los habría arrancado si por ellos perdiera un segundo de su belleza! ¿Un sueño? Demasiado real para serlo y demasiado bonito para despertar. En cualquier caso decidir vivir el sueño eternamente era la mejor opción. ¿Qué me podría esperar si volvía a un mundo que ya se antojaba vacío e incompleto sin ella? ¿Cómo podría olvidar y seguir tan campante, sin recordarla? Me volvería loca, entre los cuerdos. Era preciosa. Era… era sin palabras. Su Alma me atrajo, su intrépida oferta me sedujo a seguirla y a ser, por única vez, una de sus seguidoras, a mi modo. Sin retos  limitados, sin peros, ni paradas, eterna. Una decisión de por vida: UN PACTO. Ellas aparecieron, con una felicidad rebosante, con una escalera directa al infinito.

¿Qué pasó? Quizás lo único lógico de toda esta historia…desperté. Sí, ya sé que habíamos llegado a un acuerdo tácito. Era la peor opción pero me entró miedo. El más súbito, voraz e implacable miedo que nunca antes había sentido pues… en el algún de llegar a la levitación, si de la perfección para unirse al pedazo de cielo del cual se salio. En ese momento, se dio cuenta que dolería, que Ana se iría una mañana y la dejaría SOLA, sin escape, sin MIA sin nadie. Y mas que la soledad, seria el ángel de la muerte con su sarcasmo puro, y neto, que viniera a llevarla a un viaje sin retorno, y no justamente al infinito, sino al sufrimiento eterno

No podía sobrellevar la certera conmoción que me invadía. ¿Acaso no dejaría a un cuerpo inerte? Consecuentemente me arriesgué, esperanzada, e hice un esfuerzo colosal para posarme de nuevo entre Metas riegos, y acusaciones…
Fue arriesgado, no lo dudo, pero la vida es de los que la viven y se atreven a tomar riesgos. Por mi parte, aspiraba a vivirla con ellas fuera cual fuera esa vida, que no duraría mucho, por supuesto. Sentí la sangre latir en el corazón, un cosquilleo sin lugar en la barriga y un ligero roce de aire entre las piernas. Sentí sentir, sin más pero sin menos, y fue maravilloso porque al recobrar las fuerzas y las reglas del cuerpo, al mirar con incertidumbre, no pude más que llorar hasta, quedarme sin mas agua en el cuerpo, me deshidrate, mi corazón se paro , mi cerebro se atrofio. Me quede estática, al saber que había pasado de ser alguien  a ser un experimento d mi propia mano, una moribunda.

Ella seguía allí, y hasta ahora lo hace;  aún más bonita de lo que soñaba. Al abrir los ojos sólo dos palabras: -Anthonella sigue!





Era inconcebible, no era aceptable, ya había caído y ella permanecía, ahí  sin el más mínimo grado de culpa.

El cuarto estaba vacío, desmontado y triste. Ya no volvería a tener la misma luz porque otro cuerpo la reflejaría de diferente manera. Sus ventanas blancas y sus vistas al patio trasero no serían apreciadas por los mismos ojos soñadores. Otros sí, pero nunca más los mismos que atravesaban los cristales con curiosidad nocturna o esperanza mañanera. Tan sólo unas cuantas cajas que parecían extraviadas a lo largo del pasillo daban señal de que alguna vez hubo alguien que reía y vivía entre esas paredes.




Se quedó sentada. En su tierra natal, cuando las nubes tomaban ese color, corrías a salvaguardar bajo cubierto la ropa tendida al aire libre. El desierto del Sahara no estaba tan lejos y su clima arrastraba arena y agua. Llovía marrón, llovía naranja… En la playa mucho tenían que ver las dunas interminables y mucho la contaminación. Ella también estaba contaminada, o lo estuvo en algún tiempo inmemorial porque ahora se sentía feliz y libre. Libre, de una vida de tormentos, para lograr una perfección eterna, y simultanea.  Su vida había sido como un reloj que empieza en blanco y va hacia atrás, sin nada que no pudiera dejar en 30 segundos para dejar de verse en el espejo y ver lo que no le gusta, el reflejo  de su falta de esmero, desde  que apareció ella. Un día estás perdido y al siguiente, sin más, ya no respiras y tu corazón no late. Te das cuenta de que habías estado preparándote para esa situación y que eso es lo que eres. Así no se seguir indiferente. No queda más remedio que aceptar el sentido de todo, tan claro en un segundo y oculto durante tanto tiempo. Su actitud cobra familiaridad inmediata, sus marcas sencillez entre ambos, su alma complementa la tuya y dices que la dejas, sientes que la quieres, y es de verdad. La quieres pero no debes, aléjate de ella, grita!. Es nociva, es prohibida, ambas lo son.




Anthonella  se levantó de su trono, por un segundo de minuto, para volver a la tierra; y Fran  repasó la lista: ropa, vídeos, películas, libros, fotografías, sábanas, albornoces, perchas, documentos, bolígrafos, cuadros… cubertería, herramientas, bolsa de aseo, toallas, recuerdos… ¿y el ramo? ¡Ah! Estaba en la mesa. 12 rosas rojas para Anthonella, una por cada mes del año, por cada 30 días a su lado. ¿Le gustaría? Sí, seguro que sí. Y más ahora que lo necesitaba. No era fácil despedirse de una parte de tu vida para empezar otra, aunque lo hagas con ilusión y ganas. Al fin y al cabo la playa significaba tanto… Allí se habían conocido y encantado. Cosas de meigas que diría un gallego. Mientras que principito ingenuo, buscaba manera de devolverle la vida a su amada, ella vivía en una continua lucha, por no decaer, en una promesa firmada con sangre. Belcebú ahora no la dejara escapar si falla, es determinante.

Esto fue como un cuento, o más una historia de terror, uno de esas que se escriben…


Tres entes desconocidas se reconocen en una sola mirada. Se buscan entre la gente y hablan de nada, de todo, lanzando mensajes sin humor en el contenido; tantean el terreno como un militar en una emboscada. Al final un móvil, a los dos días un paso en forma de mensaje y toda una semana de historias vuelan por Internet. Circunstancias adversas y tempos alargados en la noche. Una cita sin arrepentimiento instantáneo ni posterior. A las dos semanas ya se decían por el mismo nombre. 9 meses  después siguen haciéndolo. ¿Para siempre? Claro, no podía ser de otra manera pues si no, ¿qué sentido tenía todo aquello? O peor, ¿qué sentido quedaría sin ellas? Nada,  ella seria nada sin las dos, eran su vida, hasta que ya no, lo fueron para volverse en sus verdugos. No debieron cruzarse. Pero fue tan satisfactorio. Fue placentero, y a la vez indulgente. Para la princesita. No caerá de nuevo, no se defraudara. Ya lucho por algo una vez y lo logro, esta bien también lo hará



Guardó el resto y observó... de qué le valía. No estaba su rostro y era lo único que quería mirar. Mirar fijamente, si el ingenuo Fran solo mira, y observa, determínate, objetivo, sin peros ni mas se acerca, y dice lo que debe, no cambia nada. Ya lo sabia, solo ayuda, es un empuje. No llores detrás del vidrio, mi cama esta fría, y mis ojos resecos- dice Anthonella, recostada en una camilla de emergencia. Fran solo contempla, hoy guarda silencio. No es ajeno a la situación, esta mas involucrado que nunca. Anthonella clama al cielo que su luna hoy la cobije con su manto de caos. La luna pide que ella sea eterna, constante; irónico o no, Anthonella pide lo mismo.


Dejemos que esta princesa, sin corazo hoy halle su corazón, que encuentre la forma de vivir, que le encuentre un sentido a respirar. Y si ya lo hizo ¿Cuál es el siguiente paso? Ah! si no dejarse caer otra vez, mantenerse estática mientras. Que ya no llame la atención, mientras que todo queda en el olvido.





¿Cuantos "nada" son los necesarios para sentirse vacío?





¿Cuantos "vacíos" son los necesarios para verse hundido?








Saco cuentas inexactas, con números imaginarios. Sumo hechos que le aportan o quitan lo poco que hubo No alcanzan los dedos para contar las veces que quise morir; ni los dientes para las que quise vivir.


Resto noches vacías sin sueños, en donde buscaba razones para tanto sufrimiento. Finalmente solo resolvía que el sufrimiento era una estupidez subjetiva y vana.


El café se ha vuelto amigo y confidente; las lámparas simples observadoras de una historia que se actualiza a diario y que es plasmada en un viejo cuaderno de hojas coloridas. El alma sola pide a gritos el abrigo y refugio del perdón. Nada. Resultado posible: Mi objetivo se perdió en la nada





Conclusión: Mi ausencia me deja en la nada. Lo suficiente para sentirme vacía.¿Hundida?... Nunca.





Anthonella , 2008

15.5.10

Ella Lo dijó asi...

Querida Antho/Miila: 

Te escribo por que se que lo leerás, te escribo porque se que lo publicarás como una azaña muy intrepida de tu diario. Te escribo por que eres TU y yo te conocí. Los preambulos son absurdos y mas cuando las cosas son tan claras como ahora. Andas de flor en flor, y lo digo literalmente; me conquistaste con una, una muy bella, la tengo aún en mi habitacion ha florecido, al igual que lo nuestro, lo nuestro siguio su curso natural: Tu dejandome, y yo llorandote. No te hagas de el ego muy ancho, pues te estoy olvidando como la mortal que supones ser. 

Sabes que, a pesar de todo, me quieres muy en el fondo, que soy ese alguien que te dijo con los ojos brillando de Felicidad que Te Queria Demasiado como para dejarte ir. Se que al leer esto estaras escuchando musica, y te estarás sujetando el cabello revoloteandolo para despeinarlo y dejarlo a tu "onda",se que estaras tomando café y fumando un cigarrillo Lucky Strike, se que estaras de "polol@" con algun(a) tip@ que gustes para andar. 

Lo que no sabes tu es que yo se todo esto, que te conosco de los pies a la cabeza, que cada punta de cabello del que gozas lo he tocado mientras dormias, que te he besado sin autorizacion mientras reposabas en mis brazos, que en tus piernas danzante y me perdí, en tu mirada misteriosa encontré la ilusion del amor a primera vista. Que mientras bailas mis pensamientos son solo para ti. Y hasta ahora cuando huelo ese falso recuerdo de tu perfume corporal una mezcla a flores y a canela, siento que mi cuerpo se encrispa y anhela tus manos.

Y ahora que lees esto, y yo ya ando muy lejos de tu camino. Ahora que tu estas Feliz y yo lamentablemente , hundida  en la tristeza, mira a donde vas, no te accidentes mas y por favor responde a esto .

Anonimo
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Fin de Parciales, fin de semana, fin de relaciones , infinidad de contextos pocos adecuados para situaciones poco convencionales. Veo en el retrovisor de un auto estacionado el recuerdo de un pasado conflictivo y poco agradable. La Carta, una que me rozó, una que me tentó a responder. Veo en el limitado espacio actual muy poca cabida al amor. 


26.4.10

Té y Café

El querer hablar de algo mas profundo, tan vasto como el propio mar en todo su esplendor, sin esos escollos psicológicos que me delimitan un punto de partida y final. Respirar libre, sin preocupaciones de ninguna índole; y tomarte de la mano mientras el alba me descubre a tu lado desnuda, sentir que otra vez estas en mi y que yo divago en alguna parte, satisfecha, total y completamente impregnada de tu perfume.

Esto me hacia feliz hasta que comenzó a dejar ligeros cortes en mi piel, esto me llenaba hasta que note que eran solo ilusiones, esto me impulsaba hasta que note que eran simple efemerides de una vida normal, esto que llamaba mentira comenzó a ser mi verdad, y filtrarse por mi piel, mas peligroso que los rayos UVA y que tus besos desmerecidos que me ahogan en la inmensa oleada de confucion.

Esta mañana una rafaga de vertigo arremete contra mi, esa rafaga que tiendo disfrutar, hoy solo me hace sentir mas débil, un poco mas vulnerable, pero no vencible. Mis palabras se han enredado en mis labios, y me han declarado muda, pierdo una actitud, y callo ante tus acusaciones. Mientras me condenas. Esta  mi vida, llena de aluciones sexuales y deseos olvidados, ha llegado a la cúspide de sus delirios; que desea con tanta añoransa perderse entre tus sábanas y escribir poemas al viento infestado de humo de cigarrillo. Tuyo, Mio, Nuestro aire contaminado de dudas y juegos de seducción. 

O cuando pierdo mis llaves de la cocherencia, y busco en esos labios carnosos de una mujer deseable, e indudablemente sensual, conseguir un silencio estridente, una noche sin luna, y un dia que nunca lleguea Si, encontrar en ese par de piernas danzantes algo más, ese algo  que hoy me declara alguien  diferente Nada más de lo que alguna vez fui, pero mucho más allá de lo que alguna vez pensé. No hay coloquios, ni frases de conquista alguna que me dicte como se juega este juego.  Es  ahi cuando mi yo, amante de mujeres, vendedora de caricias, promiscuidad confesada, se delata como tal, ve un lado no tan oscuro de una vida sin diferencias. Y es que en ese sexo fuerte, encuentras la calma que un hombre te mesura, la confianza que un hombre te prohibe por las mañanas, y esos besos sin rumbo por las noches. Una mujer para mis dias de Te verde, y un varón sutil y poetico para mis días de cafe negro. 


Y es asi como te quiero hoy. En mis piernas , cuando el errante crepusculo me priva de sus sosobrantes rayos de luz eterna. Te quiero a ti, hoy con un cigarrillo en la mano y tu sueños delirantes en la otra. Un beso para el adios infinito del sueño y una arrumaco en mi cama, para las tardes sombrías que me esperan. 

Es egoista, pero me encanta, es agrio, pero te resultará dulce al final.