Ella despertó, ella se miro, ella intento ver sus ojos en su recuerdo, ella se dio una ducha de dudas y esperanzas, ella se vistió de orgullo y recuerdos, ella no quiere salir pero vivir es inevitable, ella camina por las calles atiborradas de gente, ella no mira a nadie pero observa al mundo, ella no oye nada pero lo escucha todo, y la irrebatible, sensacion de ligereza la invade, la hace levitar, en su espacio/tiempo, nada es tan irreverente como su actitud de hoy. Nada la inmuta. Nada interviene con ella.
La música era intangible, subjetiva e irrelevante , el espacio reducido, pero la adrenalina inyecta una gran dosis por su intrevenosa, las luces iluminaban su rostro de varios ángulos, y cada ángulo se refería a una sensacion. Eran muchas sensaciones.

Ser nueva nunca es bueno, ser nueva siempre es bueno. Intangible e ilógico, las caras nuevas se convinan, los nombres se atropellan en sus labios. Pero la música, es la misma de siempre, los movimientos corporales, automáticos, ella vive el momento, ella ya no tiene miedo. Los pasos inefables, congruentes. Las sonrisa, que enmarca su rostro es tan real que roza lo irónico.
EL tiempo corre, y se va acabando. No hay silencios, incómodos, la algarabía conquista, y su reciente desilusión se desintegra en el sopor que sofoca el ambiente. El bochorno no es mas que molesto y placentero despliegue de emociones.
Ahora ella no esta aquí, ahora ella fluye libre, no hay amor, tampoco desilusión, tampoco ataduras de una mundo que gira por el lado equivocado. Ahora ella es solo ella, y no necesita nada mas. Anthonella esta feliz, sonríe con veracidad, ella no quiere salir de si misma, se siente plácida en su piel por mi primera vez. No son efectos del alcohol, tampoco de que sus hormonas estén trabajando mientras besa a aquel chico. Tampoco por que su mente reposa en la almohada de alguien que esta muy lejos. Que añora el abrazo de su amiga.
Nada es tan objetivo como lo que ella es ahora.
Lo nuevo nunca le supo tan delicioso.
